Aprende la lección del caso ajeno (Parte 1)

Aprende la lección del caso ajeno (Parte 1)

Parte 1: Una buena idea deja de ser buena con el paso del tiempo. 

 

Kodak y Blockbuster tienen varios aspectos en común a la luz del branding, el más importante de ellos es que ambas marcas conocieron las mieles del éxito y la amargura del fracaso. Si estudiamos los dos casos, encontramos la coincidencia en múltiples puntos que podemos definir como: Los pasos a seguir para no fracasar con nuestra marca.

 

En 1888, Kodak lanzó el carrete de papel fotográfico y en 1985 nació la cadena más grande de alquiler de videojuegos y películas en Estados Unidos: Blockbuster. Ambos casos fueron ideas que hasta el día de hoy todos conocemos o hemos escuchado hablar de ellas por lo innovadoras que fueron en el momento y por la manera cómo cambiaron el mercado.

 

Las dos marcas pensaron que podrían vivir de estas ideas (brillantes en su momento) por el resto de sus vidas, sin esperar que el mercado cambiara y volviera sus creaciones algo obsoleto.

 

Irónicamente, en el caso Kodak, fueron los pioneros en la fotografía digital, la misma que los llevó a la quiebra. Los “creativos” de esta compañía pensaron que no debían fomentar este proyecto porque iba en contra del producto que ellos ofrecían. ¿Cómo vamos a vender cámaras digitales si nuestro negocio son los rollos fotográficos? Esa era la justificación de los dueños de la compañía que llegó a tener su acción por encima de los 70 dólares en una etapa inicial y que en el año 2012 valía 27 centavos de dólar.

 

El caso de Blockbuster no fue muy diferente. Los ingresos de esta compañía se basaban en gran parte en el sobre-cargo que debían pagar los consumidores por la entrega tardía de sus películas.

 

La grandiosa idea de alquilar películas por internet, hoy llamada Netflix, surgió de un cliente insatisfecho de Blockbuster. Este usuario se sintió indignado al haber pagado 40 dólares de más por la entrega tardía de la película que había rentado.

 

En el año 2000, después de haber reinventado el servicio que lo hizo sentir insatisfecho; Reed Hastings y sus compañeros, le ofrecieron a Blockbuster la opción de compra de Netflix, pero Blockbuster rechazó la oferta. ¿Cómo iba a ser más rentable cobrar mensualmente un precio bajo por muchas películas, que seguir cobrando por cada una? Hoy en día, la marca Netflix se acerca a los 50 millones de suscriptores en todo el mundo mientras que de Blockbuster… pues bueno, podemos decir que fue una bonita historia.

 

En los dos casos, el de Kodak y el de Blockcuster, podemos ver que las buenas ideas son sólo eso: una idea que se debe estar reinventando constantemente porque si tú no lo haces alguien más la transformara en algo mejor.

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