El Brand Placement en el séptimo arte

El Brand Placement en el séptimo arte

En 1895 nació el séptimo arte. Desde ese momento el cine se ha venido transformando en entretenimiento puro para las personas; pero para el mercado se ha vuelto más que un escenario para vender historias.

 

El Brand Placement, se apoderó del séptimo arte hasta el punto de ser el objetivo primordial de una película.

 

Hace varios años la publicidad en la gran pantalla ha pasado desapercibida. En millones de escenas aparecen productos y marcas que ni nos enteramos. Sólo por estar concentrados en la trama de la película no le prestamos atención a las marcas que aparecen constantemente, pero nuestra subconsciente sí lo hace.

 

Esta práctica se ha vuelto más activa y cada vez pasa menos tácita. Un ejemplo muy claro es la película Náufrago en la que actúa Tom Hanks donde la protagonista es la marca Fedex. Si no se dieron cuenta, el avión de Fedex se estrella pero al final los paquetes se entregan. Un mensaje claro que nos dice que“pase lo que pase Fedex te entregara tu paquete”. Se podría afirmar entonces que se trata de un comercial muy, muy largo.

 

En esta casi infinita lista de películas con brand placement, se destaca también Transformers. General Motors hizo una gran inversión en estas películas para darle publicidad a todos sus vehículos, mostrándolos en diferentes situaciones que exigen sus características al máximo. Se lanzaron varios carros como el Cámaro o el Spark Gt. En la última entrega de esta película entran a participar una gran cantidad de marca como Ferrari, Mercedes Benz y Lenovo, entre otras.

 

Y es que no sólo se venden  productos, también se pueden vender ciudades (city marketing), servicios, ideologías y cualquier cosa que desees. Esto ocurre porque las marca ya no vende un producto o servicio básico sino que nos venden estilos de vida y qué mejor escenario que uno totalmente ficticio para hacer un brand placement.

 

Esta práctica no es nada económica. Hersheys pagó más de un millón de dólares por aparecer en la película ET. Se rumora que Heineken desembolsó una suma de 45 millones de dólares porque el famoso James Bond dejara de tomar Martini y empezara a tomar su cerveza. ¿Cuánto podrían haber pagado Audi por ser el protagonista en El Transportador? u ¿Omega por ser el reloj de James Bond? Esta industria millonaria se lucra cada día más de este tipo de prácticas y cada vez más las marcas se acomodan a las películas que ellos proponen.

 

¿En qué películas podría estar tu marca? ¿Te lo has preguntado?

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