¿Qué pasa cuando chateamos tanto en las comidas?

¿Qué pasa cuando chateamos tanto en las comidas?

Como lo mencionamos en uno de los tweet publicados esta semana, el mundo actual se caracteriza por el uso de la tecnología de forma más frecuente. Puntualmente los smartphones están afectando las relaciones y el modo en que interactúan las personas.

 

Mucho se habla sobre las reuniones con personas “pegadas al celular” que no interactúan con las demás participantes presentes.  El caso más popular es el de los noviazgos, donde alguno de los dos se queja porque le prestan más atención a las personas del chat que a ellos mismos.

 

Situaciones como estás evidencian una oportunidad a explotar por parte de las marcas, ya que en este momento volver a lo básico se puede volver un diferenciador. Es decir, generar espacios para que las personas interactúen entre ellas de forma personal. ¿Recuerdan el exitoso evento de Milka en Argentina?

 

También queremos resaltar el caso de la distribuidora Dislicores y la marca de vinos Castillo Molina, quienes están ejecutando una campaña con distintos restaurantes de las ciudades de Medellín, Bogotá, Cartagena y Cali. Su objetivo consiste en pedirle a los comensales guardar sus móviles durante su estadía en unos casilleros destinados para esto. Quienes acepten guardar sus celulares, la empresa Dislicores en compañía de la marca Castillo Molina les regalarán una botella de vino. Esta simpática campaña la han llamado “Cell Parking”.

 

Al parecer esta estrategia ha sido bien recibida por parte de los clientes, evidencia de esto ha sido la noticia informada por el diario El Tiempo publicada recientemente (http://www.eltiempo.com/colombia/medellin/en-medellin-restaurante-pide-a-sus-clientes-guardar-el-celular-cuando-ingresen-/14028908)

 

Sobre esta campaña, algunas reflexiones:

  1. Al finalizar la cena o la visita al restaurante, ¿las personas se acordarán más del lugar que visitan o de la marca de licor?
  2. Se debe tener una estrategia muy agresiva de precios entre el distribuidor, la marca y los restaurantes, ya que es probable que los clientes regresen al lugar y preguntaran por el vino gratis.
  3. ¿Cómo gestionaría el vino Castillo Molina el valor de su marca cuando se puede llegar a posicionar como una marca de promoción? ¿o se tratará de un posicionamiento a favor de los buenos momentos y del compartir sin celular?
  4. Pensaríamos que la campaña en los restaurantes por parte de Castillo Molina debe ser clara y contundente para que la asocien con el mensaje de volver a conectar a las personas de forma presencial.

Esteban FIRMA


 

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