Uber y los taxistas: Nadie sabe para quien trabaja

Uber y los taxistas: Nadie sabe para quien trabaja

 


 

Por: Camilo Rojas, Consultor de Liquid Thinking Group

 

Los taxistas le han hecho un enorme favor a su mayor enemigo. Y si, que otro enemigo si no UBER. Quizás suene un poco ilógico decir que les estén haciendo un favor después de todo el palo que le han dado a la empresa y de la evidente tensión actual entre gremio, plataforma, gobierno y usuarios. Daria la impresión que los taxistas no darán su brazo a torcer hasta no ver a la multinacional expulsada del país con el rabo entre las piernas, así en el proceso tengan que colapsar la ciudad y ganarse aún mas el resentimiento de los usuarios.

 

Lo que si es seguro es que la polémica continuará y los medios masivos de toda índole continuaran cubriéndola ampliamente.

 

Ese famoso el dicho que “no hay publicidad mala” y puede que este sea uno de los casos donde más se valide la sabiduría popular. Lo cierto es que a raíz de la polémica que se ha desatado, todos los medios masivos han publicado noticias acerca de ellos. Que son ilegales, que es competencia desleal, que los taxistas agreden a los conductores de UBER, que la ministra de transporte salió en un video declarándolo ilegal, que el servicio de taxi es pésimo… en fin, un sinnúmero de noticias y opiniones que han dado a los medios una cantidad de contenido astronómico y a la vez entretenido, después de todo: ¿a quien no le gusta una buena pelea?

 

Periódicos dedicándoles la portada, el tema del día en las emisoras, análisis en las revistas y comentarios en los noticieros de televisión son el pan de cada día. Seria interesante que alguna central de medios, de esas que todo lo miden, calculara cuanto habría sido el costo de toda la exposición mediática que ha tenido UBER desde que ingresaron al país. Pensaría que son cifras que rondan los miles de millones y hasta el momento les ha salido gratis.

 

Al estar constantemente expuestos en los medios, el reconocimiento de la marca UBER se disparo. Las personas a lo largo de todo el territorio nacional han oído hablar de la empresa, incluso en ciudades donde aún no opera.

 

Gracias a la polémica, pareciera que todo el mundo tuviera una opinión acerca de la plataforma: Que el servicio es bueno, que es competencia desleal, que los dejen competir, que lo regulen, que lo prohíban, todos tienen algo que decir. Lo que esto genera es un poderoso voz a voz que sirve de multiplicador y potenciador de la marca.

 

La mala noticia para los taxistas es que al final todo pareciere indicar que la plataforma acabará siendo regulada. Ciudad de México ya dio el ejemplo y se esperaría que eventualmente Colombia hiciera lo mismo. En un gobierno neo-liberal que no tiene problema sometiendo a los campesinos a una competencia injusta con los productores gringos, seria ilógico que expulsaran a una compañía que ha demostrado prestar sus servicios con alta calidad y que ha innovado y dinamizado la oferta de soluciones de transporte. Es cuestión de tiempo antes de que les impongan un impuesto y los permitan operar.

 

Como con toda innovación disruptiva, durante los próximos años el gremio taxista deberá ajustarse y reorganizarse para competir en su nuevo entorno competitivo. Seria lógico que trabajaran en mejorar la prestación de su servicio para desarrollar ventajas competitivas. Eventualmente algunas empresas de taxis lo lograran, empresas colombianas con un servicio y precio que iguale o mejore el de UBER. El problema que tendrán en ese momento va a ser competir contra una marca tan bien posicionada. Lo irónico es que será una marca que fue conocida gracias a ellos, a sus peleas, polémicas y paros. Probablemente en unos años al reflexionar, los taxistas se den cuenta que “nadie sabe para quien trabaja.”


 

 

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